Porque el arte no se cuelga, se vive

Elegir el tamaño adecuado para una obra de arte es tan importante como la pieza misma. Una elección bien pensada puede transformar un ambiente común en un espacio con carácter, armonía y sofisticación. Por eso, hemos curado tres formatos ideales que se adaptan a distintos tipos de espacios, manteniendo siempre el impacto visual y la elegancia que nos define.


50 × 70 cm

Discreta, íntima y con intención.
Ideal para rincones cuidadosamente diseñados, como pasillos, entradas, estudios o incluso dormitorios. También funciona perfectamente en composiciones de galería, donde el conjunto de piezas crea una narrativa visual. Este formato es sutil pero con personalidad: perfecto para quienes aprecian los detalles.

70 × 100 cm

Versátil, equilibrado y presente.
Un tamaño que ofrece fuerza sin imponerse. Recomendado para livings de tamaño medio, áreas de lectura o espacios sociales donde el arte debe acompañar, pero no dominar. Su presencia aporta sofisticación sin rigidez, logrando un balance ideal entre protagonismo y armonía.

100 × 140 cm

Imponente, protagonista, con alma arquitectónica.
Pensado para quienes desean que el arte hable por sí solo. Este tamaño transforma espacios amplios como salas principales, comedores formales o estudios ejecutivos en escenarios donde la obra no solo adorna, sino que define el ambiente. Es una declaración de estilo, confianza y buen gusto.


Recomendación:

Cada hogar tiene su propio ritmo visual. La clave está en encontrar la proporción adecuada entre la obra, la pared y los elementos que la rodean. Si estás entre dos tamaños, pregúntate: ¿quiero que esta pieza acompañe… o que lidere?